No importa ya tu ausencia,
Igual, piensas en mí,
Caminando por la fría pobreza,
De mis veredas sin ti;
Tropezando con las ruinosas ideas
De mi gente bohemia,
Respirando el empolvado aire,
De mi cultura embriagada.
Alimentándote en los suburbios de
exquisitez culinaria
Desde la villa hasta el mercado
Cobijado en mi templo santo
Dejas tu cansancio en los muros de
mi guarida.
En el eco de tus pasos, me hago
nostalgia.
En la oscuridad que forma mi
sombra.
En el vacío de los asientos que se
entregan.
Y un blues corta este tiempo,
Un
sombrerito, un jarrito, charanguito!
El ritmo intenso en sus pies
apagados…
Bocinazos, empujones te
enloquecen,
Como la caótica locura de mi
desenfreno,
Y la ausencia, impotencia de
encontrarme.
Exploras La Paz, estrella de la
noche,
Que corteja tu instinto y el
derroche,
Y bajas la nostálgica Jaén,
Te llenas del prado y su locura,
Hasta llegar a la 6 de agosto
mágica,
Y sacias tu desenfreno en un solo
aspirar.
Al fin vez salir la brisa fresca,
que consuelo!
Cuando amanezca cuéntale al alba
cómo estas.
Me avisara, y correré a
encontrarte.
Ya habrás entendido el porqué de
mi camino,
Habrás conocido mi alma sin tener
que escucharme,
Ya no habrá guerras en nuestras
miradas,
Y en ningún otro lugar estará La
Paz como en tu alma….
Peggy Martínez Beltrán -
Intensidades Ocultas, 2015
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